Sobre la hojarasca

El latido de tu corazón comienza a sofocarte. Sientes los violentos martillazos en el pecho. Tratas de controlar tu respiración, pero por más que te esfuerzas se te escapa del cuerpo como bufidos estruendosos y delirantes. Contrólate. Respira profundo. Tranquilo. Sin embargo, cualquier intento por serenarte naufraga en la excitación y el nerviosismo. Estás totalmente exasperado. Caminas lentamente con tus sentidos agudizados. Todos los sonidos estallan con una nitidez increíble en tus oídos. Comienzas a creer que estás haciendo mucho ruido y aún te quedan diez metros por recorrer para estar a buena distancia. Y tu aliento como una tormenta, y tu palpitar como un terremoto. Mas nada truena como la hojarasca bajo tus pies, bajo tus botas. Eres un cazador. Caminas lentamente sobre la hojarasca. Cinco metros más por recorrer. Debes llegar a esa roca grande para poder mampostearte. Y llegas. Y ahí está… con toda su belleza y esplendor, imponente, ocupando todo el universo y absorbiendo toda la existencia. Lo vislumbras detenidamente, casi perplejo; te desconcierta tanta inmensidad y hermosura. Por un instante olvidas la impetuosa fogosidad. Luego apuntas.

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viernes, 3 de marzo de 2017

Presidente del Club Safari de México, A.C. llama a la unión

La noche del dos de marzo del año en curso quedará en la historia del Club Safari de México, A.C. En primer lugar, porque por segunda vez en casi cinco décadas, la renovación de la mesa directiva se materializó de manera democrática, y no por aclamación, como se venía haciendo durante casi treinta años. Por otro lado, porque el nuevo presidente del club cinegético más antiguo de Latinoamérica es el dirigente más joven que ha tenido esta prestigiosa asociación. 

Por eso mismo, Cazando Sobre la Hojarasca felicita a Mario Alberto Canales Mijares por ser el nuevo y más joven presidente del Club Safari de México, A.C. Su trayectoria como cazador y conservacionista fungieron como motor y brío para que de su mano se lleve a cabo el relevo generacional en tan importante agrupación de cazadores. 

Asimismo, y tal y como Canales Mijares manifestó, desde ahora se trabajará para buscar una unión a nivel nacional para hacer frente a las adversidades que amenazan a la caza en México, y él se ofrece para encabezar las acciones que correspondan para ello. 

A la asamblea general ordinaria del Club Safari en la cual se votó para renovar la presidencia comentada acudieron personalidades del mundo cinegético como Jesús Yuren, Héctor Cuéllar, Hubert Thummler, Carlos Moreno, entre otros.

La nueva mesa directiva se compondrá de la siguiente forma:

Mario Alberto Canales Mijares, presidente.

Humberto Enoc Cavazos Arozqueta, vicepresidente.

Miguel Ángel Larregui Hernández, secretario.

Jesús del Olmo Hernández, tesorero.

Alfonso Caso, primer vocal.

Humberto Cavazos Chena, Pablo Pratz y Andrés Eduardo Santos Schroeder, como vocales.

Este blog se suma al llamado que hizo el Licenciado Canales. Y se compromete a apoyarlo en lo que sea necesario para defender esta febril pasión, que significa para todos nosotros la caza.

¡Muchas felicidades! ¡Buena caza a todos! Con cariño, de la edición de Cazando Sobre la Hojarasca.

sábado, 9 de mayo de 2015

¿Matar o cazar? Una diferencia

O del momento en que uno falla porque lo invaden los nervios

Leyendo a Miguel Delibes, "Un cazador que escribe", regalo de Andrés Santos Schroeder​, se gestaron en mi cabeza las siguientes líneas:

La gente cree que el cazador mata a sangre fría. Eso creen porque no conocen la pasión de cazar, porque no han sentido cómo el corazón se arranca en una carrera frenética y se sacude en el pecho con violencia cuando la presa está cerca.

Los que no saben lo que es cazar comparan al cazador con un asesino de sangre helada. Sin embargo, lo que ignoran, es que cuando cazamos y 'bota' el venado, o rompe a volar la codorniz o gorgotea a escasos metros el guajolote u oímos el crujir de la maleza en el espiadero o sorprendemos al coyote a distancia de tiro, nuestra sangre hierve instantáneamente. ¿Qué cazador se puede jactar de no sentir las venas ardiendo cuando tiene a su presa en la mira? ¿Quién no ha fallado un tiro por no controlar la respiración, que en ocasiones se escapa a caudales de nuestros pulmones en el momento de apuntar? ¿Quién no ha dado el 'jalón' al gatillo porque los nervios nos hacen temblar desenfrenadamente?

En mi opinión, uno de los momentos más catárticos y bellos de la cacería es esa ola de adrenalina que arrasa con nosotros en los instantes previos y posteriores al momento del abate. Por eso recuerdo con placer las ocasiones de frustración en que no me podía controlar, y el guía que contrólate; y yo que sí; y él que, a ver, espérate, respira o le vas a fallar; y yo que a ver, respiro; y él que estás muy nervioso; y yo que puta madre, no me puedo tranquilizar; y él que tranquilízate, tienes tiempo. Y el disparo, y pues fallo. Y él, ¡te dije! ¡le erraste, pendejo! Y yo, que, el que nunca falla no es cazador.

¿Pero cambiaría esos fallos a cambio de no sentir el fuego en el momento de tirar? ¡Por supuesto que no! No es que siempre invadan a uno esas crisis nerviosas que los güeros conocen como 'Buck Fever'. Con el tiempo y la experiencia, en efecto, aprende uno a controlarse mejor. No obstante, el día que deje de sentir por completo y por siempre esos ímpetus de descontrol, ese día será el día en que la caza me dejó de apasionar como me apasiona al día de hoy.

Nunca está a salvo un cazador apasionado de que los nervios lo traicionen y lo pongan a temblar. Y ¡Pum! Otra vez la insolente voz del guía: ¡Le erraste, pendejo! Pero no pasa nada. Tenemos toda la vida para seguir cazando, para seguir cazando apasionadamente.


sábado, 28 de febrero de 2015

Los cazadores extinguimos al borrego cimarrón


Desde esta mañana ha estado circulando en Facebook una nota de un periódico de medio pelo, que si bien en la promoción en redes sociales han hecho un extraordinario trabajo; no obstante, en cuanto a la labor periodística, éticamente hablando, se trata de una absoluta y genuina bazofia. Consecuentemente, los invito a ignorar el título rojo, amarillista, colorado, y como gente culta e inteligente se animen a ingresar a leerla, o en su caso, mejor aún, ignorarla.

Resulta bochornoso, triste y vergonzante, que muchos, cazadores, verdes, veganos, etcétera, han comentado la nota sin siquiera leerla. Y es que se entiende: el ciudadano de hoy, el usuario de redes sociales, no lee más de 140 caracteres para informarse. ¿Ya es mucho, no? Con el balazo y el título me quedo. Pues bien, sus cerebros vulnerables y escuálidos son presa fácil para los lobos cazadores de clicks en Facebook y Twitter. Mentecatos. Mentes débiles, incultos, brutos. ¡No se dejen! ¿O de verdad creían que el Danonino los iba a hacer la estrella de NBA de dos metros, cuatro centímetros?

Ahí están los comentarios: descanse en paz, el pobrecito borrego cimarrón, que no han visto ni en zoológicos. ¡Malditos, fueron ustedes, los cazadores! ¡Asesinos! So sad, los mamalones que comentan en inglés una nota del Crónica, no del New Yorker. ¡Ignorantes, gracias a nosotros hay borregos! Gobierno pendejo. Pero si yo ayer vi arto chivo en la sierra, dice otro.

¡Lean, carajo! La nota dice que "[...] se determinó la inexistencia de estos ejemplares en las zonas protegidas de: El Pinacate y Gran desierto del Altar, Sonora; Desierto del Vizcaíno, en la península de Baja California; Criadero Pilares en Sierra del Carme Coahuila; Valle de los Cirios en los límites con Baja California Sur". No dice otra cosa.

Pero el periodista, mañoso el tipo, le dio un giro rojo, alarmista, impactante y cuasi trágico a su nota, para que muchos, los que ya desistieron de esta lectura, se rasgaran las vestiduras y despotricaran a los cuatro vientos, como si por cada pendejada el firmamento tuviera una estrella a su nombre. Madre mía.

En fin, disfruten su sábado, yo seguiré ahorrando para poder cazar un borrego cimarrón en Sonora, y así aportar con mi granito de arena a la conservación de esta bella especie que habita en nuestro precioso país.